CUANDO LA BIOLOGíA Y LA ARQUITECTURA SE ENCUENTRAN

CUANDO LA BIOLOGíA Y LA ARQUITECTURA SE ENCUENTRAN

El arquitecto David Benjamin creó una fachada que respira a partir de un vidrio triple, al rellenar las cámaras de aire con ranas y caracoles. Así logró crear un sistema de enfriamiento natural, además de un singular patrón formal.

Basta saber que el nombre del estudio del arquitecto David Benjamin se llama The Living (Lo viviente), como para sospechar que hay algo ligeramente distinto con su práctica y sus postulados. Radicado en Nueva York, Benjamin experimenta con organismos vivos dentro de sus obras, tensando los límites entre los materiales tradicionales y los lineamientos de la biología. Su última propuesta es Amphibious Envelope (Envolvente anfibio), donde planteó el cerramiento de un edificio con un triple vidrio y aprovechó las cámaras de aire para llenarlas de agua, ranas y caracoles. El resultado es un muro capaz de enfriarse naturalmente, que a la vez brinda posibilidades estéticas insospechadas.

La creación de Benjamin parte del hecho de que la función de las cámaras de aire entre los vidrios es regular la disminución de pérdidas de temperatura. En vez de dejar estos compartimentos vacíos, se plantea llenar uno de los dos con agua, ranas y alimentos para ellas, mientras que el otro queda como está. Las ranas actúan como sensores, capaces de determinar cuánto oxígeno hay en el agua. Cuando el compartimento pierde oxígeno, la rana sube a buscar aire, lo que dispara un sensor electrónico que empieza a inyectar aire nuevamente al agua. El aire se purifica a media que pasa a través del agua, y al llegar a la parte superior del tanque, pasa al ambiente interior mediante una abertura en la parte superior.

Según Benjamin, además de purificar el aire, este sistema permite también lograr un mayor enfriamiento de los ambientes, ya que se reduce la temperatura al pasarla a través del agua. “Además se crean patrones de luz y sombra en el interior, que pueden ser aprovechados por el diseño”, explicó al sitio Wired. Puesto frente a la necesidad de explicar por qué sería conveniente plantear una solución como esta, Benjamin contra ataca con interrogantes propios: “¿Por qué no podemos tener edificios tan inteligente como nuestros teléfonos? ¿Por qué no podemos incluir la naturaleza dentro de nuestras construcciones? ¿Por qué no podemos plantear diseños que hagan que la gente se sorprenda y piense?”

Fuente: arq.clarin.com